La causa profunda de la escisión del PNV: el fracaso del Estatuto como apuesta del PNV y como legitimador del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 7 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
7.13. El nº 3 de Cuadernos de Alzate constata el fracaso de la 2ª apuesta del PNV por el Estatuto.
Ya hemos explicado anteriormente la significación de la revista Cuadernos de Alzate como expresión del PSE-PSOE frente a la sociedad vasca. El nº 3 corresponde a la primera mitad de 1986 y responde evidentemente a una "preparación artillera" de cara a los compromisos electorales que se prevén en esos momentos (OTAN, posible adelanto de las generales). Una gran parte del número se dedica a "explotar el éxito" del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea. Pero una parte también substancial se refiere a la actualidad política de Euskadi.
Y es esa parte la que muestra a las claras que el PSE-PSOE considera fracasados el Pacto de Legislatura como herramienta para forzar la legitimación del Estado español en Euskadi. Naturalmente, por culpa del PNV. Esa constatación implica, inevitablemente, que ha fracasado la 2ª apuesta del PNV por el Estatuto. Sus socios consideran insuficientemente los precios que el PNV ha pagado para salvar lo que pudiera del Estatuto.
Veámoslo en los textos del nº 3 de Cuadernos de Alzate.
Empecemos por decir que el PNV (y Euskadi) son víctimas, en ese nº de la Revista, del acreditado procedimiento de darle a alguien una buena patada… en el culo de otro. El catedrático Andrés de Blas Guerrero atiza al PNV una potente patada en el culo de Azaña. En su artículo "Nación y nacionalismo en Manuel Azaña" llama terco al que fuera Presidente de la II República por negarse a reconocer el secesionismo vasco. Dice así:
"En su visión de los nacionalismos periféricos destaca la terquedad en no querer reconocer las aspiraciones secesionistas sólidamente establecidas en importantes sectores del catalanismo y el vasquismo político".
"En ese empeño por minimizar el problema de fondo y sacar adelante el necesario estatuto de autonomía para Cataluña. Azaña no duda en ver en el proceso de reformulación de la planta política del Estado una cuestión directamente relacionada con el interés de España en su conjunto".
"El interrogante quizá más significativo que presenta la obra de Azaña en este tema es si existe realmente una apreciación realista del perfil de los nacionalismos periféricos o, por el contrario, hay un ilusorio aferramiento a una idea de los mismos encajable dentro de su proyecto de Estado". (179).
"Terco", "iluso", "minimizador", por supuesto equivocado, tal es para De Blas como se muestra Azaña por no reconocer la realidad. La realidad naturalmente desagradable de la perversidad de los secesionistas vascos y catalanes.
Mucho más explícito y más referido a la actualidad se muestra nada menos que Manuel Escudero, el director de la Revista y pieza fuerte del trust de cerebros teóricos del PSOE, en un artículo titulado "El nacionalismo, cruz de la izquierda europea". En el que se contienen estas lapidarias afirmaciones.
"La conclusión política a extraer es, por tanto, que no caben las alianzas a largo plazo entre movimientos nacionalistas y movimientos de izquierda, porque el mundo que intentan construir es diferente.
Es necesario distinguir aquí las alianzas a largo plazo y las que no tienen tal horizonte. El Pacto de Legislatura en el País Vasco es un pacto de carácter democrático, dirigido a resolver unos problemas de normalización democrática que no existen en el resto de España. El Pacto de Legislatura, sin embargo, nunca podrá servir para construir una Euskadi solidaria e igualitaria: sencillamente en este terreno el proyecto político a largo plazo de socialistas y nacionalistas diverge radicalmente". (180)
"Solo un testimonio" es el título un artículo de José Antonio Zarzalejos Nieto (el que firma con el pseudónimo de Vicente Copa la sección diaria "Actualidad vasca" en El Correo Español-El Pueblo Vasco). Y es ciertamente un testimonio desolador para el PNV porque le enseña cómo el Gobierno español del PSOE considera que cuando se elaboró y pactó el Estatuto Vasco se fue demasiado lejos. Se sobrepasaron los límites que la realidad política que ese Gobierno vive permite. Dicho retóricamente es la "fuerza de los hechos" la que hace incumplible el Estatuto. Dicho en la jerga periodística se trata, sin duda, de los "poderes fácticos". La fuerza de los hechos de las armas que prima sobre la débil fuerza de las palabras dadas, de los pactos hechos, de las leyes promulgadas. ¡Que se le va a hacer! España y yo somos así, señora, que decían la víspera de ponerse el sol español en Flandes. Dice Zarzalejos:
"el Estatuto de Autonomía de Guernica es un texto legal que se resiste a una interpretación de conjunto, constitucionalista, en correspondencia a su origen ambiguo, a su redacción transaccional y atécnica, a su vocación voluntaria de compromiso oscuro y en ocasiones hasta impenetrable. Hoy por hoy, la cuestión está en el alero. Sólo una doctrina constitucional elaborada por el Tribunal Constitucional será capaz de sacarnos de las actuales perplejidades, que son muchas. Tengo un testimonio directo de ellas –de las perplejidades –que he contado en otro lugar (se refiera a la entrega de su sección de El Correo Español-El Pueblo Vasco del 3.11.1985 titulada "Ledesma y dos afirmaciones"). El Ministro de Justicia, Fernando Ledesma, ha dicho, ante testigos, que el artículo 35.3 del Estatuto (sobre las competencias de la Comunidad Autónoma Vasca en materia de Administración de Justicia) es incumplible (181).
Pero el artículo definitivo de ese nº 3 de Cuadernos de Alzate para calibrar hasta que punto el PSOE considera que el PNV no está haciendo lo que debe, lo necesario para la legitimación del Estado español en Euskadi, y que el Pacto de Legislatura no ha servido para enderezar su comportamiento, es el firmado por Patxo Unzueta y titulado "Moderados e inmoderados en la política nacionalista vasca", que ya hemos citado en estas paginas para mostrar como se juzgaba a Garaikoetxea. El núcleo duro del artículo parte de la convicción de que el PNV es el imprescindible paraguas ideológico de ETA y de su entorno social. El artículo empieza así:
"Desde hace años los intentos de normalización de la vida política vasca, distorsionada por la permanente presencia de la violencia, han chocado con la siguiente contradicción: por una parte, ETA seguirá actuando, e impidiendo la normalización, mientras el PNV no renuncie a seguir proporcionando pretextos a los violentos; por otra, el PNV no se desmarcarará totalmente de los violentos mientras la existencia misma de ETA siga avalando la posibilidad de un nacionalismo alternativo.
Se trata de un nudo difícil de desatar. En primer lugar porque quien podría hacerlo, el PNV, ni siquiera es plenamente consciente de su existencia. En segundo lugar, porque la crisis interna del nacionalismo moderado, con la implícita batalla entre los principales contendientes por no quedarse atrás en materia de devoción abertzale, no favorece precisamente esa toma de conciencia."
A continuación examina la polémica del verano de 1985 sobre los contactos de Arzalluz con ETA político-militar. Para concluir al respecto que
"… la verdadera cuestión consiste en dilucidar si la política practicada por el PNV daba pie o no para la interpretación que sus interlocutores hicieron del mensaje transmitido por el expresidente del Euskadi Buru Batzar.
A mi juicio la respuesta es que sí. Que la actitud del PNV respecto a algunos de los problemas básicos de la transición política en el País Vasco ha tenido, entre otros, el defecto de dar cobertura ideológica a quienes practicaban la violencia política. Y que, al menos, a partir de un determinado momento, esa cobertura ha sido imprescindible para los planteamientos de ETA."
A continuación Unzueta desarrolla su teoría del "Paraguas ideológico":
"PARAGUAS IIDEOLOGICO El PNV ha obtenido importantes logros políticos en los últimos años, pero ha fracasado en al menos dos terrenos: el de la integración cultural de la plural y heterogénea sociedad vasca contemporánea; y el de su papel como educador colectivo. Aunque probablemente existe una relación entre ambos campos, prescindiremos aquí del primero para centrarnos en el otro. Tras 40 años de dictadura los partidos políticos democráticos estaban moralmente obligados a utilizar su influencia y crédito ante la población para tratar de sustituir por valoraciones y argumentos racionales los mitos y prejuicios sedimentados, por efecto del carácter cerrado de la sociedad franquista, en la conciencia colectiva.
El PNV ha renunciado a esa función pedagógica. Seguramente también los demás partidos políticos, pero no todos en la misma proporción. Además, la responsabilidad del PNV en ese terreno es mayor, porque mayores eran las posibilidades con que contaba. Arzalluz puede ironizar, y no le faltan motivos para ello, sobre el ridículo de los jóvenes vascos, que a fines de los años 60 y primeros 70 trataban de conciliar los contrarios desde los múltiples grupúsculos izquierdistas (Deia, 3 de noviembre). Pero difícilmente podrá negar la influencia, no menos nefasta, que en la actual situación de Euskadi ha ejercido la demagogia nacionalista en torno a cuestiones como la Constitución, el Estatuto o la negociación política con ETA, por citar tres ejemplos muy reveladores."
Sobre la cuestión de la Constitución Unzueta sostiene:
"EUSKADI Y LA CONSTITUCION
El doble argumento: "La Constitución no satisface los mínimos exigibles" y, tras la consulta, "Euskadi ha rechazado la Constitución española" han formado parte fundamental, y no meramente retórica, de los planteamientos del PNV durante la transición. Esos planteamientos han tenido una influencia decisiva en algunos de los más dramáticos hechos ocurridos en el País Vasco en los últimos años…
… De momento, y aun admitiendo que las cosas son quizás más complicadas, lo único claro es la utilización que de los argumentos del PNV sobre esa cuestión ha hecho ETA. Puesto que la Constitución no satisface las aspiraciones democráticas de los vascos y, por otra parte, el pueblo la rechazó, ETA está legitimada para actuar extraconstitucionalmente, sin excluir el recurso a la fuerza" (182).
Revelador, sin duda, de cómo se concibe el papel político del PNV. Pero la parte del artículo de Unzueta que resulta más clarificadora de cómo en los círculos y ámbitos del PSOE se entiende que el Pacto de Legislatura ha sido incapaz de domar suficientemente al PNV y de cómo la reivindicación del Estatuto se entiende hecha de forma que deslegitima al Estado español, es la que Unzueta dedica al Estatuto y a la amenaza de denunciarlo:
"EL ESTATUTO Y SU DENUNCIA
Arzalluz (en Deia, 9-IX-85) y Garaikoetxea (conferencia en el batzoki de Vitoria 25-X-85) acaban de reiterar sus advertencias sobre la posible denuncia del Estatuto de Guernica "si prosigue la política de rebajas autonómicas". Cierto que se trata de un tigre de papel (¿cuál sería la alternativa del PNV si renuncia al Estatuto?), pero no por ello deja de constituir un grave síntoma de irresponsabilidad, especialmente teniendo en cuenta que no se trata de una simple salida de tono episódica, sino de un componente substancial del mensaje que, bajo diversas fórmulas, se ha estado transmitiendo a la población durante los últimos años.
Porque lo grave del asunto no es tanto el componente de chantaje que la formulación implica, como su efecto social. Es decir, su reflejo sobre el conjunto de la comunidad nacionalista, y en particular sobre sus sectores juveniles más radicalizados, a los que el PNV estaría moralmente obligado a orientar pedagógicamente. Esa relativización de la autonomía, ese descrédito implícito del Estatuto de Guernica (calificado además como "de mínimos"), es lo que dificulta, más que cualquier otro factor, la normalización de la vida política vasca, que pasa sin duda por la consolidación de la autonomía como renovado marco de convivencia.
Porque, si es innegable que en este terreno han existido torpezas del Gobierno central (LOAPA etc.), no lo es menos que ninguna de ellas justifica el deliberado e irresponsable dramatismo ultimatista de la reacción del PNV. El Tribunal Constitucional rechazó la LOAPA, y por la vía de la negociación se han obtenido acuerdos sobre otras cuestiones controvertidas. La autonomía es un proyecto a largo plazo, que requiere tiempo, y nada sería más negativo para el despliegue de sus potencialidades como una puesta en cuestión global ante cada desacuerdo.
Por lo demás, el PNV no ignora, aunque a veces lo finja, que no necesariamente, o al menos no en todos los terrenos, el nivel óptimo de autonomía coincide con el grado máximo de competencias. Al alimentar ese equívoco, que cada día contradice la realidad (ejemplo, financiación de la reconvención industrial) no sólo conspira contra los intereses concretos de los ciudadanos de Euskadi, sino que aviva sin motivo, la fogata de la confrontación con el Gobierno central y de la permanente inestabilidad, dificultando la solución de los problemas reales. Especialmente cuando se afirma, como acaba de hacerlo Arzalluz –amparándose en opiniones de "periodistas de prestigio y hombres políticos de primera fila" –que "si no hubiera sido por lo que implica la existencia de ETA no hubiéramos tenido este Estatuto", y que quizás "el día que las bombas terminen acabarán también los contenidos autonómicos" (Deia, 9 de septiembre).
Si nada menos que el partido que gobierna en el País Vasco se pasa todo el tiempo advirtiendo de que la autonomía está en peligro inminente de desnaturalización, que se le recorta drásticamente a cada momento, que si la cosa sigue igual se convertirá pronto en "mera descentralización administrativa", y si, encima, se afirma que lo poco que se ha conseguido ha sido efecto de las bombas de ETA, ¿cómo extrañarse de que los violentos se crean legitimados para rechazar los cauces democráticos y tratar de imponer por la fuerza sus planteamientos? ¿Cómo extrañarse de que jóvenes radicales que no han oído otra cosa en su vida consideren que las leyes emanadas del parlamento democrático son "una burla" cuando esas leyes pueden en ocasiones (conflicto de los secretarios de Ayuntamiento) ser deliberadamente incumplidas por los mismos que ostentan la máximo representación política en Euskadi? " (183).
Igual de claro tiene Unzueta el papel de "paraguas" que el PNV juega para ETA en el tema de la negociación política:
"LA NEGOCIACIÓN POLÍTICA
El día 1 de septiembre, Jesús Insausti, presidente del Consejo Nacional del PNV, declaraba a la agencia Efe: "Para mí lo que cuenta es el resultado final. Si para esto tuviera que darse una negociación ejército-ETA, yo estaría encantado, como creo que lo estarían las gentes de este país". Dos días después, miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna reiteraban la necesidad, como única fórmula conducente a la pacificación, de una "negociación ETA-poderes reales" (eufemismo de significación transparente) sobre la base del argumento de que era esa la "solución deseada por la mayoría de los vascos".
Insausti se limitó a expresar con ingenuidad la conclusión que se desprendía de afirmaciones anteriores de otros dirigentes del PNV menos ingenuos. Durante años, en efecto, se ha estado afirmando que la alternativa KAS era aceptable y susceptible de negociación, sin más precisión que la de distinguir los objetivos en dicha fórmula contenidos de los métodos con que sus valedores, ETA y Herri Batasuna, trataban de imponerla. Hace demasiado tiempo, sin embargo, que esa distinción entre fines y medios dejó de tener sentido en el caso de ETA…
No es cierto, por ello, que pueda establecerse una distinción entre unos fines, que serían legítimos, negociables y compartidos, y unos métodos, que serían rechazables. El PNV han mantenido en este terreno, y más allá de todo límite razonable una actitud deliberadamente ambigua…
Hasta el momento, y teniendo en cuenta la función que actualmente juega la consigna de la negociación política en la estrategia de ETA –la de una meta cuyo alcance demostraría la eficacia de la lucha armada -, el efecto de esa actitud del PNV es el de estimular la perpetuación de la escalada violenta sobre la hipótesis de que tal vez forzando un poco la mano (eligiendo objetivos susceptibles de producir un mayor impacto social, por ejemplo) los reticentes acepten finalmente negociar. Llegado el momento, ya se encontrarían nuevas metas destinadas a seguir demostrando la inevitabilidad de la lucha armada." (184)
De este análisis de la actuación del PNV en los tres ejemplos escogidos deduce Unzueta su conclusión básica: que el PNV proporciona un imprescindible paraguas ideológico a ETA y el sector abertzale que es su entorno social. Lo explica así.
"El PNV, temeroso de perder su influencia, sobre determinados sectores juveniles radicalizados, fue aportando, en terrenos como los antes mencionados (Constitución, Estatuto, negociación) las coartadas que necesitaba el radicalismo violento para relegitimar sobre nuevas bases su actividad. Si se aceptaba que la Constitución había sido impuesta a Euskadi, que el Estatuto de mínimos estaba en peligro inminente, que la alternativa KAS era tan aceptable como negociable, etcétera, la fantasía de ETA según la cual actuaba en nombre de toda la comunidad nacionalista, y por tanto de la mayoría de la población vasca, se tornaba verosímil. ETA contaba con el apoyo explícito de una minoría, pero con el respaldo implícito de la mayoría. Tal ha sido el planteamiento de fondo del radicalismo abertzale en el último período.
En esa lógica, se comprende que la negociación política pasara de ser un mero slogan propagandístico a convertirse en el eje inmediato de actuación, incluso al precio de aceptar aguar un tanto la alternativa KAS (declaraciones de Esnaola: "Con la autodeterminación y Navarra estaría cumplido el 80% del programa"). Pero nunca ha sido la lucha armada lo que se ponía en cuestión. Al revés: la negociación exigía, dadas las reticencias existentes, la "acumulación de fuerza" (es decir: de violencia) suficiente para disolver las resistencias.
Conclusión
En la situación actual, el paraguas ideológico del PNV, su permanente suministro de pretextos, es imprescindible al radicalismo abertzale liderado por ETA para mantener su ficción de lucha armada por unos objetivos políticos. Por otra parte, el PNV temeroso de que un desmarque definitivo ponga en peligro su hegemonía en el seno de la comunidad nacionalista, no ha sido capaz hasta el momento de renunciar a ese papel....
Nada garantiza, en efecto, que cualquier nueva diferencia con el Gobierno central sobre ésta o aquella transferencia o ley (como ahora mismo con la ley de policía), no inspire a Arzalluz un nuevo articulo en Deia en el que el argumento principal vuelva a ser "la bota de Madrid", o el enemigo exterior en general, proporcionando un nuevo balón de oxígeno a quienes se amparan en esos mensajes para autoconvencerse de que matan en nombre de la mayoría del pueblo vasco. Los expertos contratados por el gobierno de Vitoria para analizar las causas de la persistencia, más allá de todo cálculo razonable, de la violencia política en Euskadi, tendrían quizás un buen filón en la atenta lectura de tales mensajes y la observación del mecanismo que activan" (185).
Hemos citado extensamente el artículo de Unzueta porque, a nuestro entender, explica de forma definitiva por qué el PNV estaba condenado al fracaso de su 2ª apuesta por el Estatuto, la concretada en el Pacto de Legislatura. Por boca de Unzueta habla no solo el PSOE , recuérdese que la Revista es la herramienta de penetración del PSE-PSOE en el ámbito de los "influyentes" vascos (léase "influyentes" en el sentido de su definición por Robert K. Merton) sino el Club de "influyentes cosmopolitas" (también según la definición de Merton) que constituye el diario El País, que se nutre para su visión de Euskadi de la labor de Unzueta. Habla, en definitiva, el bloque de clases dominante del Estado español a través de la clase mantenedora del Estado (según Poulantzas) y más específicamente la fracción que Poulantzas denomina los "perros guardianes" del bloque en el poder, la casta de sus "funcionarios de la ideología".
El PNV está perdido ante esta gente. El PNV no ha aprendido nada de Orwell. El PNV, tan acusado el pobre –y con razón –de ambigüedad, es un tosco aprendiz al lado de los maestros del Ingsoc y sus sagrados principios: neolengua, doblepensar y mutabilidad del pasado. Y sus tres eslóganes del Ministerio de la Verdad: "La guerra es la paz", "La libertad es la esclavitud", "la ignorancia es la fuerza". El PNV no sabe que está tratando con Humpty-Dumpty.
Veamos. El párrafo clave del artículo de Unzueta es ese que empieza diciendo "El PNV, temeroso de perder influencia sobre determinados sectores…". Si el PNV hubiera aprendido el doblepensar y la mutabilidad del pasado (principios del Ingsoc y del Ministerio de la Verdad de la "joven democracia española") sabría leer lo que Unzueta está diciendo cuando le reprocha sostener determinadas afirmaciones.
Por ejemplo, cuando Unzueta reprocha al PNV que acepte que:
"La Constitución había sido impuesta a Euskadi"
lo que quiere decir es: a) que Euskadi pudo libremente escoger otra Constitución alterativa y b) que es evidente que el que votase SI el 34,6% del censo electoral de las 4 provincias vascas (el 30,9% en las tres vascongadas) significa la entusiasta adhesión de la aplastante mayoría de los vascos.
Por ejemplo, cuando Unzueta reprocha al PNV que acepta que:
"el Estatuto de mínimos estaba en peligro inminente"
Lo que quiere decir es que cuando Txiki Benegas escribía en el prólogo que envió en el verano de 1979 a Bordegarai y Pastor para su libro Estatuto Vasco que:
"la Autonomía de hoy puede ser diferente a la de mañana. Lo importante es que el proceso que acaba con el Estado centralista y con el sojuzgamiento del Pueblo Vasco ha quedado abierto con el Estatuto de Gernika y puede ser profundizado en la dinámica histórica, progresivamente… (186).
Lo que estaba diciendo, según el principio del doblepensar y de la mutabilidad del pasado era
Donde parecía que decía proceso, acto
Donde parecía que decía ha quedado abierto, ha quedado cerrado
Donde parecía que decía puede ser profundizado, puede ser recortado
Donde parecía que decía progresivamente, restrictivamente
Item mas, lo que Unzueta quiere decir es que cuando Iglesias, presidente del PSOE de Euskadi decía a Cambio 16, en el Primer Congreso Socialista Vasco del PSOE (San Sebastián 12-14 de marzo de 1977)
"Nosotros proclamamos el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos. En Euskadi hasta se puede plantear la independencia"..
Lo que de verdad estaba diciendo es lo que el PSOE siempre ha dicho y Felipe González enseñado:
"cualquier manifestación de independentismo de cualquier zona del territorio nacional es una gran torpeza, por no decir una gran estupidez" (a Radio Popular el 9 de abril de 1985).
Por ejemplo, cuando Unzueta reprocha al PNV que acepte que:
"La alternativa KAS era tan aceptable como negociable"
lo que quiere decir es que cuando Txiki Benegas concede, en su calidad oficial de Consejero del Interior del Consejo General Vasco, una entrevista a Cambio 16 (que se publica en el nº 338, 28.5.1978, pags. 27 y 29) y dice.
"Concurre la casualidad de que antes de que me pasara por la imaginación que me iba a tocar asumir la responsabilidad de la Conserjería del Interior del Consejo General Vasco, el 7 de febrero pasado, escribí un artículo en El Socialista en el que valoraba positivamente la actitud de ETA de hacer pública cinco condiciones concretas para un alto al fuego en Euskadi… Por tanto, desde que se hicieron públicas aquellas condiciones pienso que son negociables".
Lo que Txiki, según el principio del doblepensar y de la mutabilidad del pasado, estaba diciendo era donde parecía que decía valoraba positivamente, valoraba negativamente
donde parecía que decía pienso que son negociables, pienso que son innegociables.
Y todo así (porque hay muchos más ejemplos). Y si el PNV, como la pobre Alicia de Lewis Carroll, le protestara al PSOE/Humpty-Dumpty porque cambia a su antojo el significado de las palabras que usa, recibiría la misma desdeñosa respuesta de Humpty-Dumpty: "Cuando yo uso una palabra quiere decir, lo que yo quiero que diga… Ni más ni menos
Y si el PNV-Alicia insistiera, como en libro de Carroll, diciendo
"La cuestión es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes"
recibiría la respuesta de Humpty-Dumpty que zanja el asunto:
"La cuestión es saber quien es el que manda…, eso es todo".
Ese es el problema del PNV en 1986. No ha estudiado los principios del doblepensar y de la mutabilidad del pasado, no ha entendido a Humpty-Dumpty.
Por eso no ha entendido que su Pacto de Legislatura es una trampa política para osos y que su 2ª apuesta por el Estatuto está condenada al fracaso.
Quizá hasta haya sido tan suicida de no leer Cuadernos de Alzate.
A donde le lleva eso en 1986 y como de ahí sale su escisión es lo que vamos a contemplar en los próximos apartados.
NOTAS AL SUBCAPITULO 7. 13º
(179) Andrés de Blas Guerrero "Nación y nacionalismo en Manuel Azaña", en CUADERNOS DE ALZATE n º 3, 1986/1, páginas 69 y 70.
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(180) Manuel Escudero: "El nacionalismo, cruz de la izquierda europea", en CUADERNOS DE ALZATE n º 3, 1986/1, página 52.
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(181) José Antonio Zarzalejos: "Solo un testimonio", en CUADERNOS DE ALZATE n º 3, 1986/1, página 85.
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(182) Patxo Unzueta: "Moderados y… op. cit, páginas 72 y 73.
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(183) Ibidem, páginas 73 y 74.
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